En ocasiones, al definir un programa de gestión del conocimiento, deberemos hacerlo en términos de dirección estratégica, que a su vez, está muy orientada hacia la innovación en los procesos.
La implantación de un sistema de gestión del conocimiento, supone un impacto estructural tan fuerte, que sería imposible pretenderlo sin que éste no esté basado y reforzado en, y desde, la propia estrategia empresarial.
El enfoque estratégico de nuestra organización ha de permitir hacer visibles las competencias clave de nuestra empresa. Por ejemplo: ¿Somos una compañía de peluquerías o de salones de belleza? ¿Somos una empresa de transportes o de transporte urgente? ¿Porqué queremos saber lo que sabemos? La respuesta a esta pregunta nos marcará el rumbo y la orientación de nuestro proyecto. Su orientación nos marcará un rumbo de integración o de ruptura de fronteras. Integraremos soluciones de calidad, propuestas, atención al cliente, procesos, transmisión de know-how , etc. Y romperemos nuevas fronteras con escenarios por ejemplo, de fusiones o adquisiciones.
Un aspecto realmente clave, es el de llegar a conseguir que el programa global implantado tenga un soporte y una visión estratégicos, y que una vez adquiridas las metas iniciales, el programa de gestión del conocimiento, no se quede únicamente reservado al proceso que lo originó, antes bien, la empresa deberá ser capaz de extenderlo a otros procesos clave de la compañía. Este enfoque requiere en gran medida, que el programa de gestión sea promovido y soportado desde la alta dirección.
De todos modos, no hemos de perder de vista que cualquier visión empresarial de futuro, basada en la estrategia, deberá contener también el parámetro ?innovación?. Sólo mediante la innovación continua podremos asegurar que el proceso de gestión del conocimiento se mantenga en la esfera estratégica de la organización.
La innovación empresarial requerirá de una fuerte visión estratégica. Además, deberá incorporar una fuerte habilidad para integrar el flujo constante de ideas valiosas de la organización y ponerlas rápida y eficazmente en el mercado.
En el mundo de los negocios del siglo XXI, los sistemas electrónicos de gestión y las tecnologías de Internet se apoyan mutuamente. Dentro de una estrategia de e-business los sistemas electrónicos de gestión ocupan una parte central. La correcta implantación de ambas tecnologías ofrecerá a las empresas nuevas opciones para mejorar la rentabilidad y para crear ventajas competitivas.
Los sistemas electrónicos de gestión han sido el último de una serie de avances en el mundo de los sistemas de información. De los años 50 a los 80, la mayor parte del trabajo se realizó en la mejora del flujo de materiales. Durante los últimos años, las empresas han integrado el flujo de información (financiera, de producción, logística, comercial y de recursos humanos) de su cadena de valor, mediante la implantación de sistemas electrónicos de gestión, que basan su capacidad en un conjunto de aplicaciones fuertemente integradas y capaces de unir todas las transacciones internas de una organización.
Durante estos últimos años, hemos asistido a la llegada de Internet. Está claro que Internet es hoy el motor que dirige el futuro de la estrategia de las empresas. Las aplicaciones e-business son el mejor vehículo para compartir información de la propia organización, con las empresas asociadas; lo que crea una mayor sinergia business-to-business (B2B).
Los sistemas electrónicos de gestión, suponen una aproximación estructurada a la optimización de los procesos internos de la cadena de valor de la empresa. Por otra parte, la tecnología de Internet aporta la habilidad de obtener más información, de más lugares y más fácilmente. A esto hay que añadir el hecho de que esta tecnología es barata y fácil de usar e implantar, comparada con generaciones previas de software de gestión.
Mientras que los sistemas electrónicos de gestión son una tecnología adaptativa, el e-business es una tecnología transgresora. Las tecnologías adaptativas reemplazan a las anteriores gradualmente, mientras que las disruptivas cambian la forma de vida de las personas o el modo en el que hacen los negocios. El gran cambio viene impulsado por la capacidad de Internet para expandir esos sistemas de gestión más allá de las fronteras de la propia empresa, uniendo clientes con proveedores y empresa con empleados.
Si los sistemas electrónicos de gestión son el concentrador de tecnología interna de una empresa, el e-business extiende esa infraestructura interna al entorno exterior, proyectando la marca de la empresa al mercado electrónico.